
Hablar de Camboya es hablar de los míticos templos de Angkor, y ésa es a su vez su bendición y su maldición. Bendición porque atrae a miles de turistas al año para visitar una de las maravillas del mundo. Maldición porque ha eclipsado el resto de un país que ofrece mucho más por descubrir.
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Fuente: www.quesabesde.com